Existen muchos tipos de animales con los que compartir hábitat. Lo habitual es que cuando pensamos en este tipo de animales, lo primero que nos viene a la cabeza son perros y gatos. Sin embargo uno de los tipos más habituales y que no siempre es tenido en cuenta, es ni más ni menos que los roedores. Unos pequeños mamíferos que puedes tener en casa siempre y cuando entiendas y acates sus necesidades. Habitualmente, los roedores son de tamaño pequeño. Poseen un cuerpo regordete, patas muy cortas, pero de larga cola. Pero como en todo, hay excepciones, por ejemplo en el tamaño, o incluso el tipo, ya que cuando pensamos en roedores, siempre vienen a la cabeza ratones y ratas, pero también se encuentra en esta categoría los castores. De igual manera hay muchas excepciones también con otro tipo de características.

Roedores domésticos

Hay diversas especies de roedores divididas entre salvajes y domésticas. En el grupo de los roedores domésticos, es decir, los que se habitúan mucho mejor a un hogar, tenemos a la chinchilla, la rata, el ratón, el hámster, la cobaya, el jerbo y la ardilla.

Entendemos por roedores domésticos a todo aquel que tenga una personalidad  mansa, es decir, que no muerdan al intentar tocarlos y les guste recibir cariño por parte de los humanos. Estos roedores precisan de una continua atención por parte de la persona que los cuide, ya que los roedores domésticos, en libertad, como ocurre con otros animales domésticos, no subsistirían. Esto se debe a que, durante el proceso de domesticación, la piel del roedor se vuelve mucho más vistosa, por lo que, en la naturaleza, se tornarían un blanco fácil, incapaz de camuflarse. También tienen un nivel menor de instinto, en especial para temas como la caza. Por lo tanto, es importante mantener a tus roedores en cautividad, especialmente por su bien. El proceso de domesticación no es negativo para el roedor si durante su ciclo vital se encuentra en una jaula específica para ellos, recibiendo los cuidados que le prestes.

Jaula de ratón

Más allá de simplemente querer a un roedor doméstico porque no dan muchos problemas a la hora de cuidarlos, lo más importante respecto a estos animales es darle el cariño que están esperando recibir.

Antes de tener a un roedor doméstico, hay que tener en cuenta varias cosas, las cuales puedes consultar en este enlace para saber qué roedor es el que mejor puede adaptarse a tu hogar.

Para más información respecto a los tipos de roedores, visita este enlace.

 

Cuidados y alimentación de los roedores domésticos

Roedores domésticos, alimentación

No existe mucha complejidad a la hora de cuidar de un roedor doméstico, solo hay que tener en cuenta unas pequeñas pautas para sus cuidados, alimentación e higiene. Respecto a ésta última, la limpieza de la jaula, el cepillado del roedor y el momento del baño serán imprescindibles.

Lo primero que debemos tener en cuenta es su propio hábitat: la jaula. Puesto que ese lugar va a ser su casa, aunque el roedor en cuestión sea limpio de por sí, se acabará ensuciando rápidamente si la jaula está descuidada. Hay que limpiarla con regularidad para evitar que nuestro roedor termine cogiendo alguna enfermedad y los olores fuertes causados por la suciedad de su hogar. Lo más recomendable es hacerlo diariamente, haciendo hincapié en los barrotes de la jaula, pues los roedores suelen frotarse en ellos. Una rutina adecuada sería por ejemplo limpiar cada día de forma superficial los barrotes y algún punto visible, y una vez por semana hacer una limpieza algo más exhaustiva.

En cuanto a su cepillado, el utensilio que utilices dependerá del pelaje del animal, pero en cualquier caso deberás tener cuidado a la hora de cepillarlo, especialmente en las zonas con nudos y su barriga, ya que son zonas sensibles y podrías hacerle daño.

Para bañar a un roedor, hay que saber que, usando un champú especial y agua templada, debemos mojarle el cuerpo, excluyendo su cabeza. Esa zona del cuerpo la dejaremos para el final, pasándole un pequeño paño húmedo y con cuidado de que no le entre agua ni en ojos ni en oídos. Para más información acerca de productos para la higiene de tu roedor, visita este enlace.

Bañar a un roedor

Otro factor importantísimo en la vida de los roedores, por supuesto, es su específica alimentación. Cada tipo de roedor sigue una pauta alimenticia distinta. Sin embargo, hay muchos puntos en común, que son los que trataremos ahora. Si quieres una guía detallada respecto a la alimentación de cada uno de los tipos de roedores, visita este enlace.

La alimentación base que un roedor precisa estará compuesta por hortalizas y verduras: zanahorias, tomates, pimientos, calabacines… las frutas de temporada también sirven, siempre y cuando no excedan en acidez. La mayoría de roedores también acostumbran a incluir en su espectro de alimentos los cereales y semillas por los beneficios que eso conlleva.

Uno de los motivos por los que deben comer alimentos duros es porque sus dientes están en constante crecimiento, por lo que si sus dientes crecen más de lo debido, les impedirán masticar correctamente, algo que puede ser fatal para su proceso alimenticio. Alimentos como el heno o el pienso son beneficios en este sentido.

¡Truco!

Es recomendable proporcionarles snacks o chucherías, esencialmente como premio. Un buen ejemplo de ello sería después de un baño, ya que además de recordar el baño como una experiencia positiva, ayudará al desgaste de sus dientes para que no excedan en su crecimiento. Eso acabará siendo un 2×1. Todos ganamos.

Ratón comiendo snack